En el mercado actual existe una gran demanda de licencias financieras. El componente más importante a la hora de convertirse en una institución financiera es la elección del país en el cual obtener su licencia. Toda la estructura del negocio futuro depende de ello: en qué país tendrá la oficina, en qué idioma se llevarán a cabo las comunicaciones con el regulador, e incluso a qué país pertenecerán los IBAN ofrecidos a los clientes, lo que conlleva la reputación del estado y ayuda a atraer a unos u otros clientes.

Al elegir la jurisdicción de un futuro negocio, siempre es adecuado basarse en la geografía de la futura clientela, que suele preverse en la etapa embrionaria de una institución financiera. Es más lógico ofrecer las cuentas de aquellos países donde se ubican los clientes minoristas.

Una situación diferente es cuando el mercado de clientes potenciales es internacional, o el objetivo es abrir cuentas a personas jurídicas, lo que conlleva una serie de consecuencias tangibles para el trabajo de la empresa (¿a qué cuenta preferiría transferir dinero para obtener lugares VIP en un estadio?, ¿a una cuenta lituana o en inglesa?, etc.).

Luego se deben tomar decisiones en base a la reputación del país, la fiabilidad de su regulador financiero, la situación económica general del estado, y se deben tener en cuenta los casos conocidos de corrupción, la simplicidad de trabajar con el regulador y obtener una licencia; y, finalmente, el número de licencias emitidas.

Hasta ahora, el liderazgo en relación a estos indicadores había sido ocupado tradicionalmente por países de Europa Occidental liderados por el Reino Unido (con un mayor número de licencias emitidas y un regulador liberal) e Irlanda (Paypal y liderazgo del mercado de TI). En parte, su popularidad frente a otros países europeos también puede explicarse por la comunicación con el regulador en idioma inglés, tanto en el momento de presentar una solicitud (que ya suele asustar a la compañía por su complejidad), como por la comunicación posterior. Es necesario presentar 11 informes anuales, y esto es solo en lo que respecta a informes.

El Banco de Lituania, un nuevo regulador, se ha hecho notar recientemente, brindándole a la sociedad de las tecnologías financieras una forma simplificada y comprensible de obtener licencias en inglés, prometiendo apoyo para los negocios de fintech e incluso una cuenta en la entidad. Todos los procedimientos de licencia se han basado en los usos del Reino Unido. Además, el banco ha creado un detallado sitio web en inglés e incluso ha contratado un departamento de ventas para promocionar el nuevo servicio. El bajo costo de los abogados locales es varias veces más bajo que en Irlanda y el sur del Cáucaso en algunos casos, lo que, sumado a la buena disposición del regulador, ha propiciado la inmediata creación en Lituania de numerosas startups de tecnología financiera a un bajo costo.

Este evento ha coincidido con el anuncio de Brexit en el Reino Unido y, en consecuencia, con el oscuro futuro de las licencias británicas en la UE.

Grindelwald - Suiza

Al elegir la jurisdicción de un futuro negocio, siempre es adecuado basarse en la geografía de la futura clientela, que suele preverse en la etapa embrionaria de una institución financiera.

A fecha de hoy, grandes empresas como Google o AliPay han adquirido una licencia de este tipo, aunque solo sea para jugar sobre seguro ante las posibles complicaciones del Brexit. El rumor se ha extendido tanto, que se han emitido más de trescientas licencias en los últimos dos años.

Hoy en día, el Banco de Lituania es conocido incluso en Japón, y está cosechando la fama de ser un innovador y nuevo líder del mercado de licencias europeo.
Sin embargo, a pesar de su buena entrada en el mercado, ninguna de las veteranas entidades bancarias ni los consultores de cumplimiento vaticinan a estas licencias un gran futuro.

A Lituania se le está pronosticando el destino de Letonia desde hace un año: bajo la presión del regulador internacional, estas inesperadas y baratas licencias podrían retirarse o verse limitadas significativamente en sus derechos debido a la gran cantidad de dinero lavado en el país y al deficiente control por parte de su banco central. Ambos hechos han causado ya una primera advertencia de MONEYVAL, tras la que Lituania se halla bajo supervisión especial hasta el año 2020.

El reciente éxito en el número de licencias también es irreal: las grandes empresas como Google no emplean todas las posibilidades que concede la licencia, tan solo la mantienen en reserva en caso de producirse el Brexit. Para este tipo de empresas, cualquier posibilidad de riesgo debe ser anticipada y gestionada. En cualquier caso, la gloria de tener una licencia de un solo día arruina el entorno empresarial de los participantes honestos en el mercado financiero lituano.

Para obtener una licencia en Lituania se debe contar con seis personas: tres directores (no necesariamente locales) y tres empleados residentes, lo que crea serias limitaciones. En Reino Unido, en cambio, solo se requieren dos directores. A menudo, estos directivos están a cargo de los negocios en Londres, mientras que los principales recursos de soporte, TI y ventas pueden estar ubicados en otro país.

A pesar de la facilidad de obtener una licencia en inglés, la comunicación con el regulador tendrá que ser en lituano, por lo que deberá encargarse obligatoriamente de ello un empleado local. Junto con el endurecimiento de los procedimientos de verificación ante las recientes advertencias de MONEYVAL, no está nada claro qué podrá solicitar el regulador el día de mañana y cómo prepararse. La irregularidad y la imprevisibilidad son a menudo el principal enemigo de las empresas financieras, donde el horizonte de planificación debe ser alto.

Estas circunstancias han influido definitivamente en el prestigio de las cuentas IBAN lituanas para clientes minoristas en Europa. Incluso sus clientes más conocidos, como es el caso de Revolut, no tienen prisa por ofrecer cuentas en lituano. Se trata, tal vez, de una cuestión de reputación.
Por todo  ello, podemos llegar a la conclusión de que en cualquier negocio serio debe evaluarse cuidadosamente cada riesgo al elegir la ubicación de su futuro negocio. La mejor opción es contar siempre con un consultor independiente.

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