Por Arlen M. Castillo

Es posible que muchas veces usted haya escuchado o leído que las mujeres no reciben el mismo pago ni ocupan posiciones equivalentes en el mercado de trabajo, en comparación con los hombres. Ellas se encuentran en el extremo inferior del aumento salarial, respecto a los hombres con las mismas calificaciones. Esto es una realidad y existen en la actualidad muchos movimientos con el objetivo de cambiar esto.

Este artículo no se trata de eso. Usted ya conoce las estadísticas. Ahora, abordemos otro aspecto distinto. ¿Cuál es el momento adecuado para actuar en función de obtener un ascenso, solicitar un nuevo puesto o comenzar su propio negocio?

¿Tiene usted la confianza suficiente para levantar la mano y decir «¡Yo puedo!»?

Independientemente de si se encuentra en una posición de alto nivel en una compañía de la lista Fortune 500 o si está apenas iniciándose como emprendedor comercial, le presentamos tres lecciones de negocios que los empresarios pueden aprender de mujeres con ambición que desafían el significado del éxito:

1. Conozca su valor

No es ningún secreto que las mujeres ganan menos que los hombres en el ámbito laboral. Desafortunadamente, esta disparidad se traslada al empresariado, donde las mujeres propietarias de negocios ganan un 28% menos que sus pares masculinos. A veces, esto deriva de que las mujeres usan su antiguo salario corporativo como referencia para decidir cuánto cobrar. Sin embargo, sus tarifas profesionales deben determinarse en función del valor comercial que usted entregue.

Comience identificando una cifra en dólares asociada al problema de la empresa que usted ayudará a resolver, y no le otorgue demasiada complejidad. Busque un indicador obvio, como la pérdida de ventas o la cantidad de tiempo (y por lo tanto, de salarios) que las personas desperdician al tratar el problema. Luego, determine de manera realista qué tipo de impacto puede ejercer usted sobre dicho problema. A partir de ahí, generalmente apostará a proporcionar a los clientes un retorno de su inversión de 5 a 12 veces al trabajar con usted, dependiendo de su ámbito de desarrollo.

Grindelwald - Suiza

No es ningún secreto que las mujeres ganan menos que los hombres en el ámbito laboral. Desafortunadamente, esta disparidad se traslada al empresariado, donde las mujeres propietarias de negocios ganan un 28% menos que sus pares masculinos.

2. Confíe en su intuición

Escriba cuáles son sus objetivos personales, qué busca al dar cualquier paso valiente. ¿Es autoestima, aumento de sueldo o realmente le apasiona el proyecto que persigue? Si conoce cuál es su pasión, ¡tendrá éxito en todo lo que haga!

3. No pida permiso

El mundo de hoy tiene un ritmo acelerado y no espera por sus decisiones acerca del futuro. No hay tiempo para verificar, reconfirmar, hacer un planteamiento ante otras personas, solicitar la promoción o asumir el nuevo desafío.

Sepa esto: todo lo que usted ha hecho en su carrera profesional es importante para el negocio que está construyendo ahora. Y cuando alguien encargado de tomar decisiones corporativas, pone en juego su reputación para elegirlo a usted, no es momento de vacilar respecto a los resultados que ha logrado. Para recibir la compensación financiera que usted y su «existencia» merecen, debe presentar sus credenciales más sólidas desde el primer instante en que se aproxime al cliente.

Acepte el desafío, ¡ya está preparado!

Si desea hacer negocios y elegir el país que más le convenga, contáctenos y estaremos encantados de brindarle todos los detalles.


Arlen Castillo recibió su certificación de liderazgo empresarial y administración de Chicago Booth School of Business, ha sido certificada en liderazgo por el equipo John Maxwell y antes de eso, prosiguió sus estudios en el campo de la psicología y el comportamiento humano. Además es presentadora de televisión – Latina Empowerment; Co-presentadora de TV – Camino Al Éxito, fue directora de operaciones de la Cámara de Comercio Hispana del Estado de Florida, y copresidente del Consejo de Iniciativa Global de FSHCC, en donde su labor fue el fomento de intercambios culturales para desarrollar igualdad de oportunidades económicas.