Para abril de 2020, el número de afectados por el COVID-19 está por alcanzar los dos millones.Decenas de países han cerrado sus fronteras y limitado el traslado de sus ciudadanos; decisiones que, si bien ayudan a disminuir las posibilidades de contagio y son realmente la única medida de salud que pueden tomar los gobiernos, tendrán un grave impacto en el sector turístico y áreas afines.

Según la Organización Mundial de Turismo, se estima un monto de entre 350 y 450 mil millones de USD en pérdidas, y hay que tener en cuenta que hace unas semanas se hablaba de tan solo 50 mil millones de USD.

Pero este no es el único tema que afectará. Podemos decir con seguridad que el ámbito de los programas de ciudadanías por inversión (CIP) tendrá modificaciones. Por ejemplo, Vanuatu ha optado por permitir que sus nuevos ciudadanos lleven a cabo su juramento de lealtad a través de videollamadas.

Esto es una prueba de que los cambios no tienen por qué afectar a los clientes o beneficiarios. Todo lo contrario, se convertirán en oportunidades para que los pequeños países estén preparados ante el futuro y, al mismo tiempo, brinden un mejor servicio.

¿Cómo deberían ser modificados los CIP?

1. Planificar más allá de la infraestructura

Si analizamos con detenimiento los requisitos para formar parte de un programa de ciudadanía por inversión, veremos que se repite el sector de los bienes raíces. La mayoría brinda la oportunidad de convertirse en ciudadano luego de adquirir una propiedad en el territorio o hacer una inversión en proyectos en desarrollo que, eventualmente, fomentaránel turismo del país.

Sin embargo, en estos momentos, se hace evidente la necesidad de dirigir los recursos percibidos por los CIP a otras áreas de mayor importancia. Por ejemplo,es crucial establecer fondos de reserva que puedan servir de soporte económico en tiempos de crisis. Dominica y San Cristóbal son algunos de los pequeños países que cuentan con fondos gubernamentales similares, los cuales serán de gran ayuda ante el COVID-19. La cuestión es estar preparados ante la ausencia de ingresos regulares.

2. Digitalizar los procesos

Otro punto importante es que, si bien una buena parte de los procedimientos se puede llevar a cabo a distancia, no todos los CIP están disponibles para ser completados de manera online. Retomemos el ejemplo de Vanuatu: aunque un cliente podría participar en el programa con nuestro respaldo sin tener que trasladarse hasta el territorio, posteriormente tendría que viajar para tomar el juramento en otra nación (de acuerdo con el oficial encargado). Ya estamos viendo cómo, poco a poco, estas prácticas se van simplificando.

Además, la mejor forma de garantizar seguir percibiendo ingresos es asegurarse de que el sistema pueda seguir funcionando incluso en situaciones críticas, tal como lo demostró Dominica en el 2017, cuando sufrió la visita del huracán María y aún así logró mantener en pie su Unidad de Ciudadanía por Inversión (CIU).

Un gran paso que se está tomando en esta dirección es la elaboración de una moneda digital por parte del Banco Central del Caribe Oriental. Asimismo, es importante comenzar a utilizar firmas digitales. No se trata de dejar de lado la interacción humana (fundamental para el proceso Know Your Customer), sino de brindar otras opciones en caso de que esto no sea posible.

Grindelwald - Suiza

Según la Organización Mundial de Turismo, se estima un monto de entre 350 y 450 mil millones de USD en pérdidas, y hay que tener en cuenta que hace unas semanas se hablaba de tan solo 50 mil millones de USD.

3. Priorizar el valor sobre el volumen

En lugar de esperar un aumento en la cantidad de inversionistas, el enfoque debe estar en incrementar el valor de lo que se les está ofreciendo. La idea es brindar mayores beneficios a los clientes (por ejemplo, una atención médica de calidad), pues esto es lo que marcará la diferencia y permitirá que ciertos programas destaquen sobre el resto.

Con este golpe a la economía, no cabe duda de que los inversionistas serán mucho más prudentes y cuidadosos sobre la jurisdicción en la cual pondrán su dinero. Sí, puede que el proyecto tenga un futuro próspero, pero hay que preguntarse, ¿a cuál centro de salud puedo acudir en caso de una tragedia? ¿Tendré acceso a alimentos orgánicos si no puedo salir del país?

Este es el tipo de preocupaciones que cobrarán importancia al momento de escoger un CIP: la crisis del COVID-19 ha puesto en evidencia lo crucial que es estar preparados ante imprevistos.

Preparados para el futuro

En general, se espera que los CIP se acerquen más a los proyectos que mejoren el sector de la salud, sobre todo en el caso de los pequeños estados insulares, los cuales no cuentan con sistemas de gran calidad (muchos solo tienen hospitales grandes únicamente en la capital). Los pilares de la inversión deberían alejarse del turismo inmobiliario y centrarse en la agricultura, pesca y, sobre todo, atención médica; áreas que permitirán contar con una base más sólida en caso de futuras emergencias.

Así como se espera que los programas de ciudadanía por inversión en el mundo opten por brindar mejores plataformas y servicios ante emergencias, también es crucial que usted haga lo mismo por su parte.Para obtener más información acerca de cómo puede elaborar un plan B para prepararse ante este tipo de situaciones, le invitamos a leer nuestro artículo: “COVID-19: la importancia de tener un plan B”.

Si tiene alguna otra inquietud, no dude en contactarnos. En Mundo Offshore, contamos con un equipo de trabajo formado por profesionales con más de 20 años de experiencia en el mundo de las inversiones y finanzas. Solicite una primera hora de consulta gratis y compruebe la excelencia de nuestro servicio.