En estos momentos en los que estamos experimentando el acelerado crecimiento del COVID-19, se hace clara la imperiosa necesidad de contar con algún tipo de respaldo que nos pueda ayudar en casos similares.

Si bien son pocas las medidas que podemos tomar ante esta pandemia –declarada así recientemente por la Organización Mundial de la Salud–, más allá de evitar en lo posible el contacto con otros seres humanos, sí podemos hacer lo que esté en nuestras manos para estar preparados ante lo que nos depare el futuro en términos financieros.

Declive económico por COVID-19

Seguramente ya habrá escuchado sobre los estragos que está dejando el COVID-19 a medida que se va extendiendo a más y más territorios. Al tener un alto potencial de paralizar la actividad productiva y con ello socavar las reservas de ahorros reales, afecta las perspectivas del futuro crecimiento económico.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) declaró que, de persistir y agravarse la situación, el crecimiento económico a nivel mundial puede verse más afectado y reducirsea la mitad. Esta organización incluso estima que Europa experimente una recesión, sobre todo tomando en cuenta que no hace mucho –12 años exactamente– se vio involucrada en otra.

En Wall Street también se han percibido las consecuencias de la crisis puesto que el 11 de marzo de 2020 se desplomó hasta un 5.87 %. Y América Latina no será la excepción: expertos han declarado que, como es de esperarse, las naciones más afectadas serán aquellas donde se confirmen más casos. Aunque en América Latina hay una menor cantidad de diagnósticos, los números siguen aumentando: en Brasil, por ejemplo, ya hay 200 infectados; mientras que, en Chile, se registran 155. Y las cifras incrementan diariamente.

El golpe más fuerte lo está teniendo la industria de la aviación, la cual, según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), perdería más de 110 millones de USD debido a la dramática caída del tráfico de aviación. Dos semanas antes, se estimaba un monto mucho menor, lo cual evidencia lo rápido que evoluciona el virus y el impacto que tendrá en la economía.En conjunto, se estima que el sector turístico experimente una pérdida superior a los 70 millones de USD.

Aunque los gobiernos están implementando medidas tanto para disminuir la expansión del COVID-19 como para intentar frenar el impacto financiero–por ejemplo, el banco central estadounidense está brindando porcentajes tentadores–, es incalculable el efecto que puede tener en la economía global al tratarse de un virus en extremo contagioso que requiere de cuarentenas nacionales.

Grindelwald - Suiza

Si bien son pocas las medidas que podemos tomar ante esta pandemia –declarada así recientemente por la Organización Mundial de la Salud–, más allá de evitar en lo posible el contacto con otros seres humanos, sí podemos hacer lo que esté en nuestras manos para estar preparados ante lo que nos depare el futuro en términos financieros.

¿Cómo prepararse ante situaciones como esta?

Es poco lo que se puede hacer en estos momentos, más que seguir las indicaciones clave como mantenerse en casa y evadir el contacto humano. Sin embargo, en el ámbito financiero hay tres puntos fundamentales que usted puede cumplir –incluso a distancia–para establecer un plan B ante futuros escenarios similares para incrementar la protección de sus activos al máximo.

Tener un plan B es crucial porque permite actuar con antelación. Esperar hasta el último momento para reaccionar no le permitirá realmente resguardar sus activos. Por ello es crucial que usted tome previsiones con tiempo: nunca sabremos en qué momento llegará la próxima crisis, es algo impredecible, tal como ocurrió con esta pandemia. Es necesario estar preparado.

Entonces, ¿cómo hacerlo? Lo primero, y que resulta más relevante justo en medio de esta crisis, es la diversificación del capital. Es decir, invertir en diferentes mercados en lugar de esperar que uno solo sea capaz de enfrentarse y recuperarse ante un problema económico en específico.

Si bien es una excelente opción comprar bienes raíces, en esta situación lo más recomendable es la inversión en oro pues se trata de un activo que logra mantenerse por encima de las principales monedas fiduciarias (incluso en estos momentos se ha establecido como un refugio confiable). Es el activo que menos depende de naciones o situaciones determinadas, por lo que es menos volátil que, por ejemplo, los bonos gubernamentales.

En segundo lugar, es importante proteger el capital generado. Ello es posible al abrir cuentas bancarias extraterritoriales en jurisdicciones que ofrezcan beneficios para extranjeros. Por ejemplo, al tener una cuenta bancaria en Panamá, usted evitará pagar impuestos por aquellas transacciones que sean recibidas desde el exterior, al mismo tiempo que gozará de uno de los sistemas bancarios más fiables y respetables, con poca intervención gubernamental.

Pero no es recomendable depender de una banca o de un gobierno sin más: es fundamental que una parte de su capital la mantenga en efectivo. Es una cobertura crucial ante situaciones de emergencia y una de las formas más sencillas de proteger su dinero que, además, no tiene ningún costo extra. ¿Por qué es tan útil durante emergencias? Representa un nivel de liquidez mucho mayor que el de otros activos como las propiedades inmobiliarias; es decir, es inmediato.

Por último, es crucial asegurarse de contar con libertad económica y física también. Una manera de lograr ambos resultados es a través de la participación en programas de ciudadanía por inversión ya que este tipo de proyectos garantiza beneficios fiscales y legales, tales como la obtención de un segundo pasaporte que le permita trasladarse sin inconvenientes de un país a otro.

Asegúrese de contar con más de una opción en cuanto a dónde puede ganar dinero, ahorrar e invertir. Esto es lo que le garantizará tener un seguro ante fluctuaciones. La idea es evitar que los gobiernos quieran hacerse con su dinero o, peor aún, se vean en la obligación de limitarle su acceso a este, como ocurrió en Grecia durante 2008.

En Mundo Offshore, una de las jurisdicciones predilectas es Vanuatu. Las entidades a cargo del sistema bancario son muy cuidadosas en cuanto a quiénes otorgan préstamos o permiten realizar inversiones, por lo que su industria bancaria goza de un excelente historial, sin caídas financieras ni inconvenientes de liquidez.

En general, se trata de un país que está lejos de posibles colapsos de Europa y América en niveles geográficos, políticos y financieros y que, hasta la fecha, aún no ha confirmado su primer caso de COVID-19.

Puede encontrar más información sobre todos los programas de ciudadanía por inversión y servicios bancarios que ofrecemos siguiendo este enlace.

En Mundo Offshore nos preocupamos por usted y su futuro. Sabemos lo importante que es prepararse ante circunstancias como esta, por eso queremos ofrecerle nuestro respaldo en la creación de su plan B. Contáctenos cuanto antes, no hay tiempo que perder.