Un paraíso financiero que aún no está perdido

Con un marcado sentido del honor pero también con cierta turbación, he aceptado escribir este artículo, acerca de uno de mis países predilectos.

Escribo con cierta turbación dado que la mayoría de las personas que nos dedicamos a los negocios y que además somos amantes de la libertad, procedemos con cierta cautela a la hora de escribir sobre los territorios en donde esta invaluable moneda está aún disponible.

Últimamente, La libertad se ha convertido en un lujo al que cada vez es más difícil de acceder, y esto se lo debemos a la organización subversiva y además secretamente fundada que se hace llamar el Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores. Recientemente, todos hemos sido testigos del devastador poder de dicha organización, la cual no satisfecha con haber destruido incontables vidas personales, también ha orquestado ataques hacia países como por ejemplo Panamá. Estoy hablando, por supuesto, de los ya conocidos Panama Papers, cuya divulgación ha interrumpido el desarrollo económico de toda esta nación, y ha provocado una fuga de capitales, los cuales constituían el alma de dicho país.

Pero cómo Voltaire proclamó en una de sus célebres frases: “la historia no se repite a sí misma, es el hombre quien la repite”. Durante el siglo XVI en el continente europeo, existió un personaje nefasto llamado Torquemada, quien fue apodado por algunos de sus contemporáneos “El Grande”. Torquemada, el gran inquisidor de la Inquisición española, creó un verdadero ejército de sacerdotes, cuya principal función era diseminar calumnias y mentiras a través del territorio español, desinformando a la gente mediante la creación y divulgación del concepto de “herejes” y “brujas”, con el único y macabro fin de confiscar los bienes de las familias ricas. Estos sacerdotes estaban respaldados por una poderosa red de periodistas llamados Jesuitas, cuya singular función era la de esparcir las calumnias antes mencionadas y a su vez predicar y enseñar las señales por las cuales se podía reconocer a un “hereje”. Señales estas que eran nada más y nada menos que la abundancia, la riqueza y la belleza, y el peor “pecado” de todos, el amor a la libertad.

Alrededor de cuatro siglos después, durante la gran depresión, Hitler designó a Goebbels como su ministro de Ilustración Pública y Propaganda. Goebbels dirigió una escalofriante propaganda antisemita, “instruyendo” a la población alemana sobre cómo detectar a la “bruja rica”, en otros términos, a los judíos.

No hace falta enumerar las nefastas consecuencias de dicha propaganda, ya que forman parte de uno de los capítulos más tristemente conocidos de la historia, pero cabe recordar la pérdida de innumerable cantidad de vidas, y también la confiscación de gran cantidad de bienes y riquezas. Hitler cobró un impuesto muy alto a los judíos así como a los que él consideraba enemigos del estado, y estos impuestos, pagados con sangre inocente, financiaron sus reformas “democráticas” e “igualitarias”, las cuales, según el Tercer Reich, tenían como objetivo ayudar a la clase obrera alemana.

En la actualidad los métodos han cambiado, pero sin embargo lo principios se mantienen vigentes. La OCDE junto con sus oscuros secuaces de agencias de servicios secretos, fundadores de la ICIJ ¿de dónde cree el lector han sacado el dinero para hackear cuentas privadas y pagar a sus informantes?, han creado, o han estado muy próximos a crearlo, un impuesto mundial a la libertad humana. Esto significa que cualquier individuo que posea una fortuna y quiera mantenerla en confidencialidad, es automáticamente acusado de lavado de dinero, evasión de impuestos o incluso de crimen financiero, otorgándole de esa manera al estado el derecho de encarcelar a dicho individuo sin un juicio justo, y en el mayor de los casos sin evidencia tangente. Los “herejes”, la “bruja rica”, son, una vez más en el recurrente espiral de la historia, los ricos, aquellos que los asesoran, y por supuesto los amantes de la libertad.

De hecho, aunque ya a nadie le importe, los Panama Papers contenían principalmente información de cuentas existentes en jurisdicciones como Las Islas Caimán y las BVI, cuentas que en su mayoría no guardaban relación alguna con el país que muy convenientemente se usó para nombrar esos “Papers”.

Además, la mayor parte de las cuentas provenían de negocios completamente lícitos, siendo la minoría la que estaba relacionada con negocios ilegales. Estas últimas eran además cuentas de más de diez años de existencia, y ni siquiera se comprobó si aún se encontraban vigentes. Por supuesto, estos detalles no fueron considerados dignos de mención ya que no contribuyen a la venta de periódicos.

Por todos los mencionados motivos, experimento cierto temor al escribir estas líneas. Temor no solo por mí mismo, sino por ese maravilloso y pequeño país, que es un paraíso perdido en las cálidas aguas del pacífico, que es una isla rodeada de ballenas, delfines y otros maravillosos especímenes de la fauna marítima, paraíso ideal en el cual no existe ningún tipo de impuesto a la ganancia. Temo que mi hermoso Vanuatu, isla de ensueño, sufra las consecuencias de ser descrito en este artículo cómo un paraíso terrenal, un paraíso de esos que algunos (como Torquemada) piensan que sólo existe en el cielo.

Pero cómo dice el dicho: “los ojos temen pero las manos hacen”. El relato de Vanuatu merece ser contado, así que intentaré en mi escrito disimular lo más posible las maravillas de esta tierra, en un intento de no despertar las fuerzas maliciosas que podrían querer atacarla. Quizás tú, querido lector, te animes a leer entre líneas y a descifrar los misterios de esta perla del Pacífico. Quizás luego de leer este artículo, quieras saber más sobre Vanuatu y sobre el amplio abanico de posibilidades que esta isla tiene para ofrecer.

VANUATU

En los años 70, el orgulloso pueblo de Vanuatu declaró su independencia, liberándose así del yugo del colonialismo de nada más y nada menos que dos naciones: Francia e Inglaterra. Sin embargo la independencia de Vanuatu fue verdaderamente única, ya que el pueblo mantuvo intactos sus sistemas indígenas originales, así como la cultura de los nativos, la cual es denominada “Custom”.

A riesgo de no hacer justicia a esta sociedad complejamente rica, quisiera describir a “custom” como una forma de vida, así como una especial interrelación entre la tierra y las tribus de la región, ambas más allá de los conceptos occidentales de poder y dinero. El sistema Custom habilita a las numerosas tribus a seguir viviendo como lo han hecho desde hace miles de años, antes del advenimiento de la “anti” civilización occidental, y a su vez respeta y preserva la relación entre la Madre Tierra y los miembros de la tribu. Esto significa que la gran mayoría de la población nativa de la isla vive en pequeños grupos comunitarios (muy similares a los Kibbutz de Israel), en los que cultivan su propia comida, producen su propia carne, y realizan intercambios de productos bajo la guía de un benevolente jefe electo.

Vanuatu cuenta con su propio banco, en el cual se pueden hacer depósitos mediante colmillos de cerdos, animal considerado un símbolo de riqueza por los habitantes de la región, y cuyos colmillos tienen el valor de una moneda corriente. A diferencia del dinero fiduciario, los colmillos de jabalí no pueden ser impresos y por consiguiente mantienen su valor, facilitando así, el movimiento de capital entre las islas, sin indeseadas desventajas como la inflación, y sin necesidad de aplicación de impuestos. Debido a sus costumbres y estilo de vida, los nativos de Vanuatu no producen alimentos genéticamente modificados, no experimentan la necesidad de utilizar fertilizantes y pesticidas, respiran aire puro y se alimentan con comida natural, y encima de eso no están forzados a pagarle impuestos a nadie. Vanuatu está conformado por más de ochenta islas, las cuales compiten entre ellas por sus asombrosas bellezas naturales, sus imponentes volcanes, sus cascadas ancestrales, sus abundantes arrecifes de coral y su exuberante vida marítima.

El sistema Custom está contemplado en la constitución de Vanuatu, la cual está basada en los principios democráticos de Westminster, y en la legislación inglesa. Pero la democracia de Vanuatu posee una peculiaridad que la hace única en el mundo. Al ser la población de la isla tan pequeña, los gobernantes están todo el tiempo bajo el atento escrutinio de la gente.

Por lo tanto los gobernantes cambian constantemente, y a su vez están constantemente supervisados por jueces internacionales, los cuales son extremadamente difíciles de influenciar, ya que mantienen su cargo por un período limitado de tiempo. De hecho, recientemente, numerosos miembros del gobierno fueron declarados culpables por aceptar sobornos de parte de un juez. Empero lo más sorprendente no es que los gobernantes hayan aceptado sobornos (que estaban disfrazados de “donaciones políticas”), sino que el juez pudo resistir la presión política y las amenazas de deportación, para así dictar la sentencia contra los funcionarios corruptos.

En efecto, todos los gobiernos tienen algo de corrupción, pero al menos el de Vanuatu no es completamente impune a los sondeos legales, y de hecho está obligado por el poder judicial a rendir cuentas en caso de ser necesario. Casos como este, se cuentan con los dedos de la mano entre las democracias occidentales.

Todos aquellos lectores que estén familiarizados con la filosofía de Ayn Rand, quizás concuerden conmigo en la opinión de que Vanuatu es el paraíso más cercano a Gaults Gulch que existe. Esto se debe a una afortunada combinación de distintos factores:

    1. Derechos humanos respaldados por la constitución y a su vez comprendidos en ella (así como todos los derechos de la ICCPR).
    2. Junta de dirigentes a quienes acudir en caso de necesitar protección.
    3. Una de los atmósferas más puras del planeta, junto con agua y comida libres, al menos por ahora, de la plaga del siglo XXI (los productos genéticamente modificados), la cual Monsanto considera la solución a los problemas del hambre en el mundo.

Asimismo, la principal atracción de este paradisíaco territorio es justamente la ausencia de aquellos factores que la “democracia” nos ha enseñado son esenciales para nuestro bienestar.

En primer lugar, en Vanuatu no hay ningún tipo de impuesto personal. De hecho, la ausencia de este es casi un valor constitucional respaldado por la población entera, quienes se oponen firmemente a compartir con el gobierno las ganancias producidas con el sudor de su frente. A su vez hay muy pocas fuerzas policíacas, y sorprendentemente una ausencia absoluta de crímenes, esto último debido a que todas las personas necesitan trabajar para ganarse el pan (ya que no cuentan con ningún plan de seguridad social) y debido a la naturaleza pacífica de los nativos, que se ve aún más acrecentada gracias al consumo de una bebida llamada Kava, la cual apacigua e incluso neutraliza el instinto de violencia inherente al ser humano.

Es Vanuatu un paraíso sin ejército, sin agencias de servicio secreto, sin planes de apoyo populistas, y lo que es más importante, sin un estado opresor que intente moldear y controlar la sociedad. Quizás estas sean las razones por las cuales Vanuatu ha sido elegido en varias ocasiones, el lugar más feliz sobre la tierra. Quizás el pueblo de Vanuatu sea el más feliz, simplemente por ser uno de los más libres.


Vanuatu ha sido declarado el lugar más feliz en el mundo por más de 5 años consecutivos

Obtener la residencia

La residencia en Vanuatu es sorprendentemente fácil de obtener. Todo individuo extranjero que desee obtener la residencia, solo tiene que comprobar que tiene un ingreso, ya sea proveniente de su jubilación o de ahorros personales, y depositar una cantidad aproximada de 50 mil dólares en una cuenta en Vanuatu. Este programa está principalmente diseñado para los jubilados, no obstante puede fácilmente adaptarse a cualquiera que desee aplicar a una residencia en dicho territorio, sin restricción de edad.

Todo aquel que elija a Vanuatu como primer o segundo hogar, o que desee incluir a la isla en su plan de contingencia, con seguridad no se decepcionará. Además, en Efate (Principal Isla de Vanuatu), pueden encontrarse numerosos restaurantes de alta calidad, más de cinco bancos internacionales (y algunos pequeños bancos Offshore), acceso a dos escuelas internacionales, y una pequeña pero muy activa población de expatriados, la cual cuenta con alrededor de 8 mil personas. Por si esto fuera poco, para aquellos que gustan de las aventuras al aire libre, Vanuatu ofrece algunas de las mejores zonas para pescar, bucear y navegar, que pueden encontrarse en el Pacífico asiático.

Obtener la ciudadanía

Vanuatu ha recientemente actualizado su constitución, ofreciendo un programa de doble ciudadanía que resulta conveniente para los inversores. Un grupo de ciudadanos de Vanuatu, junto con expertos internacionales, están trabajando para proveer al territorio en cuestión de educación de alta categoría, y también para el desarrollo del sistema de salud y de su infraestructura.

Con este fin, se estableció un programa de ciudadanía por medio de inversiones, denominado CIIP, el cual cuenta con el respaldo de toda la nación y del consejo de dirigentes. El programa ofrece ciudadanía inmediata para toda la familia del solicitante, junto con una visa de libre acceso a más de ochenta países. La ventaja más grande es, en mi opinión, que el ciudadano de Vanuatu no está obligado a pagar impuestos por los ingresos generados dentro o fuera del país, lo que significa que, una vez obtenida la ciudadanía, en unos pocos años, (o meses, o semanas, dependiendo de los ingresos de cada uno), se recuperará la inversión.

No obstante, es aconsejable proceder con cautela, ya que debido al éxito del programa CIIP, el gobierno ha intentado crear otros programas en asociación con otros proveedores, los que están actualmente bajo investigación judicial de parte de los fundadores del CIIP. Es importante esperar a ver como estos litigios se resuelven, antes de decidirse por alguno de los mencionados programas. Es la opinión del escritor, que actualmente el CIIP es el primer y más legítimo programa de ciudadanía por medio de inversiones.

Banca y Servicios Corporativos

En la jurisdicción de Vanuatu hay dos tipos de entidades, las compañías nacionales y las internacionales. Estas últimas están basadas en el modelo IBA como en la mayoría de las jurisdicciones Offshore, y por lo tanto solo pueden mantener relaciones de negocios internacionalmente. Estas compañías son extremadamente fáciles de fundar en la isla, y no requieren de cuentas o de directores locales.

Por otra parte, las compañías nacionales sí están habilitadas para operar dentro del país, invertir en bienes raíces y emprender negocios tanto de índole nacional como internacional. Las compañías de carácter nacional son bastante más flexibles, pero a su vez más difíciles de establecer. No obstante, una vez fundadas, tales empresas contribuyen a la creación de vínculos con bancos locales, facilitando así la adquisición de préstamos y a su vez favoreciendo las relaciones comerciales.

Pero la mejor noticia de todas es que, debido a la política impositiva de Vanuatu, tanto las compañías nacionales como internacionales están exentas de impuesto a la ganancia (sin embargo sí se aplican impuestos a ciertas transacciones internas, como por ejemplo el impuesto sobre la renta). Dado que Vanuatu no ha implementado completamente ningún tratado de doble tributación (excepto con Australia), puede con justicia considerarse la jurisdicción perfecta para depositar y resguardar fondos, siempre y cuando se demuestre satisfactoriamente la procedencia de los mismos.

Vanuatu protege celosamente su industria bancaria de capitales de índole ilegal. Empero por esa misma razón, esta jurisdicción no es la más conveniente para el comercio, ya que la banca de Vanuatu se está alejando cada vez más de la banca Offshore, hacia una de administración de riquezas. Los bancos de este territorio exigen a los inversionistas una buena razón para invertir, como por ejemplo la adquisición de bienes raíces, o la inversión de bienes familiares. Sea cual fuere el tiempo que tome establecer una relación personal con algún banco de Vanuatu, es tiempo sabiamente invertido, ya que los bancos de la isla no tienen fondos congelados, nunca han sufrido colapsos o tenido problemas de liquidez. De hecho, no he sabido de ningún caso de clientes bancarios que hayan experimentado inconvenientes en Vanuatu, con excepción de, en ocasiones, una lenta atención al cliente.

Vanuatu es también una jurisdicción ideal para establecer compañías financieras. Un ejemplo de esto es la licencia de garantías, la cual permite intercambiar garantías y actuar como un corredor de bolsas, y también realizar intercambios comerciales en el marcado de divisas. En Vanuatu se combinan una buena regulación con una política de inscripción lo suficientemente benevolente, la cual es además bastante accesible y eficiente. Por otra parte, el establecimiento de más bancos Onshore y Offshore es aún posible, con requerimientos de capital competitivos, con disponibilidad de personal apropiadamente entrenado, y con convenientes programas salariales.

En resumen, Vanuatu está geográfica, política y financieramente lejos del inminente colapso fiscal y social de Europa y América, y es digno de considerarse como una jurisdicción bancaria segura (al menos más segura) para salvaguardar el patrimonio, o al menos parte de él.

Empero Vanuatu no debería utilizarse en esta etapa como una jurisdicción fiduciaria, ya que la ley fiduciaria de este territorio está basada en la ley inglesa, la cual conlleva algunas trampas tales como los denominados “sham trusts” y “statute of frauds”. Por consiguiente, es conveniente mantener las compañías de Vanuatu con fideicomisos en el extranjero, por ejemplo en las Islas Caimán, en Cook o en Belice.

Bienes raíces, Negocios e Inversiones

Los bienes raíces en Vanuatu cuentan con precios accesibles, pueden conseguirse propiedades con vista al mar desde 300 mil dólares australianos, y los bienes raíces para comercios poseen un ROI (“return on investment”) de 8% exento de impuestos. No existen restricciones para los propietarios extranjeros, sin embargo las leyes de propiedades están sujetas a normas de “derecho de superficie” (leasehold), las cuales son renovables cada setenta y cinco años.

Teniendo en cuenta el aumento de la cotización de propiedades frente a la playa y de bienes raíces en territorios isleños alrededor del mundo, el mercado de Vanuatu se mantiene sorprendentemente accesible e inexplorado. Por ejemplo, un bloque de tierra con vista al mar en una urbanización de alto nivel, oscila en Vanuatu entre los 100 mil y 200 mil dólares australianos, e incluso a veces más barato. Por el contrario, en Australia, Nueva Zelanda, e incluso en Bali, un bloque de tierra semejante ronda actualmente entre los 600 mil dólares y posiblemente más.

El gobierno de Vanuatu también promueve inversiones vía VIPA (Vanuatu Investement Promotion Authority), lo cual habilita a los extranjeros a invertir en proyectos, también a respaldar y concesionar. Además, teniendo en cuenta que la economía de la región está aún en desarrollo debido a la escasa población, las industrias orientadas a la exportación de productos orgánicos (ganado, frutas, café), a la pesca o al turismo, podrían llegar a ser extremadamente redituables debido a la falta de competencia.

Asimismo, los resort u otros negocios pequeños también resultan redituables., ya que la mano de obra en este paraíso isleño es joven y competente, y sus salarios promedio son de 2 dólares por hora en adelante. El que escribe estas líneas puede dar fe de que algunos empresarios en Vanuatu visitan su negocio una vez por semana para recolectar su cheque de pago sin tener que dedicarle demasiado tiempo o esfuerzo.


Vanuatu es un tesoro del Pacifico que esta esperando por Usted.

El lector se preguntará: ¿cuáles son, entonces, las desventajas de Vanuatu?

En principio, no existen en la isla instalaciones médicas de alta calidad, de modo que para cualquier operación de urgencia es necesario transferir al paciente a Australia. Además, el país mencionado está ejerciendo una fuerte oposición hacia la jurisdicción de Vanuatu, con el fin de abolirla como paraíso fiscal y zona libre de impuestos. De hecho, han emprendido varios proyectos y utilizado a varios “expertos”, con el fin de convencer a los dirigentes de Vanuatu, de los beneficios de las altas tasas impositivas. Afortunadamente, estos proyectos no han prosperado, sin embargo, Australia ha puesto en marcha un plan para hacer a Vanuatu dependiente de planes de asistencia social, y así de esa manera ejercer control sobre la isla actuando como un “Gran Hermano”. Pero, por fortuna, la influencia del sistema “Custom” prevalece en la isla, y dichos asuntos son debatidos por los dirigentes de las tribus, en un ambiente pacífico y distendido, mientras toman su típica bebida de propiedades relajantes llamada Cava.

Los colonizadores han traído consigo muchas cosas al territorio de Vanuatu, como por ejemplo arroz de mala calidad, diabetes, enfermedades, dinero designado a los planes de ayuda social, los cuales no han beneficiado al pueblo en lo más mínimo. Los jefes de Vanuatu saben que la colonización acarrea esclavitud y pobreza, por lo tanto ellos prefieren mantener intacta la esencia que hace de Vanuatu un auténtico e impoluto paraíso, uno de los pocos rincones de la tierra aún no alcanzados por la mano corrupta, nociva y decadente, del mundo occidental contemporáneo.

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2018-05-22T04:47:01+00:00 diciembre 18th, 2017|Categories: Favoritos del Editor, Mundo Enfoque|Tags: , |
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