Dave Munger y la fábrica de chocolate

Por educación, teólogo. Por vocación, chocolatero.

Solía plantar árboles en Canadá y ahora suministra chocolate al Kremlin.

Dave convirtió su pasión en un negocio familiar.

Dave convirtió su pasión en un negocio familiar.

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Lo que hago es un desafío increíble en nuestros días

Siempre me encantó el chocolate, pero me convertí en chocolatero de manera casual, por así decirlo. Soy doctor en teología y llegué a Rusia en el 98 para estudiar la ortodoxia y buscar respuestas a preguntas en mi interior. Tras graduarme, tuve que regresar a Canadá. Allí planté árboles para pagar las deudas generadas por mis estudios. Nunca quise hacer de la religión una fuente de ingresos, así que comencé a ayudar a empresas canadienses a entrar en el mercado ruso y viceversa. Era una cantidad de dinero ridícula, pero aquello me ayudó a conseguir contactos útiles.

Uno de mis clientes se dedicaba a la restauración y le propuse abrir pequeñas boutiques de chocolate en Moscú. Al poco tiempo, se hizo evidente que no saldría bien. A pesar de su gran deseo de llevar a cabo la idea, mi socio no contaba con el suficiente dinero.

Cuando conocí a mi esposa, todavía no era chocolatero, pero ya compraba una barra de chocolate negro al día. Ella me llamaba «mi rey del chocolate». No quería mudarse a Canadá, y no le convencían demasiado mis constantes viajes a mi tierra natal. Traté de encontrar trabajo en Moscú. Como extranjero, no pude conseguir un trabajo en una pequeña empresa. Decidí que necesitaba ser más ambicioso e intentarlo en una grande.

La siguiente etapa importante sería mi paso por la marca A.Korkunov. Me encontré con un artículo en el que Andrei Korkunov hablaba sobre sus planes de abrir boutiques de chocolate. Cuando te apasiona una idea y comienzas a sumergirte en ella, tienes la sensación de que lo sabes todo. Y aunque el artículo tenía ya un par de años, fui a verlo y le conté mi visión.

«No sabes absolutamente nada, pero hay fuego en tus ojos», me dijo entonces. Son este tipo de personas las que poseen ideas creativas y llevan los negocios a un nuevo nivel. A ojos de Andrei, eso era lo que se había presentado ante él. Hoy en día, es más probable que confíe el desarrollo de un negocio a un novato apasionado por una idea que a un profesional con dudas constantes.

Mi tarea en A. Korkunov fue la de crear un producto premium a partir de ingredientes fabricados en Francia y obtenidos a un alto precio. Después se decidió que yo mismo me encargaría del chocolate. Estudié en Francia con un chocolatero mundialmente reconocido, Jean-Dominique Gelle. Más tarde, yo mismo desarrollaría las recetas en la fábrica de Korkunov, donde trabajé durante 4 años.

Desde que me convertí en chocolatero, tuve la oportunidad de trabajar en Wimm-Bill-Dann y en la mayor empresa de confitería rusa, Confectionery House Vostok (KDV). Crear un producto que no consumo es emocionalmente difícil para mí, y hacer lo que amo es fundamental. En el 2014 fundé mi empresa y comencé a producir dulces bajo la marca Chocolatier D. Munger. La principal inspiración para mí siempre ha sido mi padre, un famoso chef. Aunque no trabaje con el chocolate, su opinión es de gran importancia para mí. Quiero sentirme orgulloso con mi producto y ante mi padre, así como ante todos los que prueban mis dulces. Hoy en día, hacer un producto de calidad es un tema poco rentable y un desafío propio de un loco.

Mudanza

Para comenzar la producción, fue necesario equipar un taller, que alquilé primero en la región de Moscú. Anteriormente, había lanzado muchas líneas de producción para mis empleadores y tenía muchos contactos entre los fabricantes europeos. Acordamos un plan de cuotas. Sin embargo, es necesario pagar el IVA y los aranceles de importación al importar a Rusia. Se trata de una cantidad impresionante: alrededor del 30 % del coste del equipamiento, aunque pagues este a plazos. En el aspecto económico, se trataba de una cuestión particularmente desventajosa. Al abrir la producción en Europa, se podían evitar estos costos. Por esta razón, intenté transferir allí la producción. Más tarde, supe acerca de las Zonas Económicas Especiales en Rusia, donde podría llevar a cabo mis negocios en términos más favorables.

Al principio, consideré la ZEE en la región de Moscú. Su inconveniente principal era el pequeño tamaño y la falta de zonas adecuadas. Solo había una opción: crear nuestra producción desde cero.

Por ello, la elección recayó en la región de Kaliningrado, donde el régimen de la Zona Económica Especial se extendía a todo el territorio de la región. Además, allí existen condiciones realmente únicas para hacer negocios.

Fui a Kaliningrado. Zona hermosa cerca del mar Báltico, lo que implica un puerto. La proximidad a Europa es una ventaja adicional cuando se trabaja en exportación y, además, el clima me agradaba también.

Las principales reuniones con clientes y socios se llevan a cabo en la capital. Sin embargo, la mayor parte del tiempo la paso en Kaliningrado, controlando todo el proceso.

Siempre me encantó el chocolate, pero me convertí en chocolatero de manera casual, por así decirlo.

Para esto hay que estar preparado

Durante mi trabajo anterior, realizaba viajes de negocios de manera frecuente. Entonces me parecía que aquello era una increíble carga de trabajo, y que tener un negocio propio sería mucho más fácil. Después de todo, la idea era una pequeña empresa. Como director de desarrollo, siempre trataba con equipos de altos directivos cuando llegaba a la planta. Allí les comunicaba mis recomendaciones para la mejora de los procesos y, tras dos semanas, volvía a mi trabajo habitual. Tras emprender mi aventura en solitario, me tuve que enfrentar a mis propios problemas y controlar los procesos de producción. Es algo que requiere mucho más tiempo y esfuerzo.

Me acostumbré a trabajar con intensidad desde la infancia. Así es nuestra educación. A partir de los 12 años solo me proporcionaron comida y un techo sobre mi cabeza; todo lo demás me lo tuve que ganar. Yo aplico el mismo principio en relación a mis hijos. Sin embargo, una empresa propia es algo diferente. Tienes que estar preparado para ello.

Es fácil hablar el mismo idioma con los rusos

Hay aspectos específicos en lo que respecta a hacer negocios en Rusia, pero en otros países también existen. Antes de conocer la Zona Económica Especial, intenté abrir una empresa en Eslovenia, donde tenía tres socios. Tres veces me tope con engaños. Me enfrenté a una situación similar en Austria con un distribuidor. Allí, todo lo que se acuerde debe especificarse en el contrato. Literalmente: todas las posibilidades deben estar previstas y prefijadas. En Rusia no padecí este tipo de aventuras.

En general, la experiencia me ha mostrado que las personas en Rusia saben cómo mantener su palabra. Quizás esta tradición se origine en los turbulentos años 90, cuando la palabra tenía un alto valor. En todo caso, es un hecho: no es costumbre engañar aquí. Si en el futuro mi empresa se expande fuera de la Federación Rusa, elegiré aquellos países donde residan muchos rusos. Necesito un entorno en el que sea fácil hablar el mismo idioma con las personas. Lo puedo hacer con facilidad en Francia, pero allí los precios y los impuestos son muy altos.

Necesitas mantener una marca para ser el mejor en tu segmento. De hecho, me hallo en una carrera constante por alcanzar el próximo tren que esté a punto de partir.

Cada día es una carrera por no desaprovechar las oportunidades

Este es un tipo negocio muy específico. El ciclo de vida de una producción de dulces común es de aproximadamente 8 años. Todo comienza con inversiones y las ganancias se destinan al desarrollo. Una empresa se vuelve atractiva cuando alcanza una cierta cuota de mercado y después quedan dos caminos: pasas al segmento de masas o puedes ser comprado por los líderes del sector, como Mars, Nestle, etc.

Nuestro objetivo es seguir siendo una marca independiente, y la tarea es desarrollar nuestra propia empresa. Necesitas mantener una marca para ser el mejor en tu segmento. De hecho, me hallo en una carrera constante por alcanzar el próximo tren que esté a punto de partir.

Lo más importante es el estado de ánimo y el equipo. En nuestra empresa todos los trabajadores son entusiastas que perciben un buen salario al mismo tiempo. Siempre soy muy exigente, conmigo mismo en primer lugar. Si la gente viera que me relajo, harían lo mismo.

Nuestro desafío es un margen del 35 % en el coste de las materias primas frente al 300 % como fabricantes de chocolate artesanal.

Empleamos las más modernas tecnologías, pero no jugamos con los ingredientes

Pensé que sería suficiente hacer un producto natural a partir de ingredientes de calidad, empaquetarlo bellamente y venderlo. Sin embargo, el costo de un producto así es muy alto, y  esto hace que el concepto no sea viable.

Nuestro desafío es un margen del 35 % en el coste de las materias primas frente al 300 % como fabricantes de chocolate artesanal. El resultado es un precio asequible en dulces naturales de alta calidad.

La trufa, por ejemplo, contiene solo 3 ingredientes: chocolate, crema y alcohol (como conservante natural). Para la exportación, empleamos la ultracongelación, y los distribuidores marcan la fecha de producción en el momento de la descongelación. El embalaje protege el chocolate del oxígeno y la humedad. Aprovechamos al máximo la tecnología moderna sin arriesgar la composición del chocolate.

Mi empresa era una startup hace 4 años y lo sigue siendo. No me siento cada día a las puertas de un gran cambio, sin embargo, el crecimiento es obvio.

Planes

Mi empresa era una startup hace 4 años y lo sigue siendo. No me siento cada día a las puertas de un gran cambio, sin embargo, el crecimiento es obvio. Comenzamos con un taller de 140 m2 y hoy la producción en Kaliningrado ocupa un área de 1400 m2.

Entre nuestros socios contamos con compañías de nivel mundial como Courvoisier, Jim Beam y otras. Tenemos un plan para los próximos 5 años con la mejor marca de cigarros, Cohibas, que tiene relación con el desarrollo de un nuevo sabor de trufa.

En el futuro queremos construir nuestro taller en el territorio del parque industrial Khrabrovo, en la región de Kaliningrado. La ventaja de la ubicación es la proximidad al aeropuerto. Además, cerca se encuentra el puerto, lo que es conveniente para la exportación. Una ventaja adicional es la presencia del ferrocarril conectando directamente con Europa, y la ruta Kaliningrado – China, que se recorre en 8 días.

Recientemente nos hemos enterado que en la región de Kaliningrado se puede acceder a medidas de apoyo para el desarrollo empresarial ofrecidas por el gobierno. Bajo el ala del Centro de Apoyo a la Iniciativa Empresarial, existen organizaciones de crédito mediante las que se puede obtener un préstamo a una tasa del 8,5 % anual, y un fondo de garantía que otorga una garantía del 70% bajo aval. Solo el 30 % de la inversión en equipo recaerá sobre nosotros. Además, Kaliningrado brinda asistencia en la exportación de bienes producidos en la región. Ya hemos podido mostrar nuestros productos en una exposición internacional en China con el apoyo del Centro de Apoyo a la Iniciativa Empresarial.

En Moscú planeamos suministrar a unas 400 boutiques gastronómicas en alianza con compañías en la región de Kaliningrado que producen los mejores productos de su sector.

Ampliar el negocio asociándonos con personas afines

Nuestras principales áreas de ventas son licorerías y minoristas premium. Poco a poco, más y más clientes se acercan a nosotros tras habernos conocido. En Moscú planeamos suministrar a unas 400 boutiques gastronómicas en alianza con compañías en la región de Kaliningrado que producen los mejores productos de su sector. Se trata de los manjares de carne «Mushkino»; los quesos «Tilsit», que elaboran sus productos a la manera de los antiguos fabricantes de queso, y el caviar negro RUSIA CAVIAR. A todos nos une una serie de  ideas comunes en términos de calidad del producto.

Durante los últimos 3 años he estado participando en la exposición internacional de confitería en Colonia. Allí la gente prueba nuestros dulces y se sorprende con el sabor. Los extranjeros tienen una visión diferente de los productos fabricados en Rusia, y estamos cambiando su punto de vista.

Ahora nuestros dulces son conocidos en todo el mundo, incluso en Japón. En el festival Spasskaya Tower, músicos de la orquesta de las fuerzas de tierra japonesas acudieron a nuestro pabellón y organizaron un mini-concierto para nosotros en señal de reconocimiento.

Me gustaría que creciera el número de las personas entregadas a su vocación, aquellos para quienes crear un producto digno significa tanto como ganar dinero con él.

Proveedor del Kremlin

Chocolatier D. Munger es una empresa totalmente rusa. Es un honor especial para mí ser el proveedor oficial de chocolate para el festival Spasskaya Tower, lo que ha sido posible alcanzar gracias a la victoria en la competición internacional del Louvre en el 2005. Representé a Rusia y gané el primer lugar en la nominación «Mejor Chocolate Ganache». Me felicitaron en el Palacio del Kremlin, y comenzó una relación con su gremio de proveedores. Nuestros productos pasaron un estricto control para cumplir con sus exigentes requisitos.

Me gustaría que creciera el número de las personas entregadas a su vocación, aquellos para quienes crear un producto digno significa tanto como ganar dinero con él. Hay muchas personas así, y a todos les deseo muy buena suerte.

Luego de esta inspiradora historia, Mundo Offshore alienta a sus lectores a animarse a cumplir sus sueños y sus objetivos financieros. Para esto, la Zona Especial de Kaliningrado ofrece inigualables ventajas.

Contáctenos si desea obtener más información sobre los beneficios de la zona económica especial de la región de Kaliningrado.

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