Chile, una economía sorprendentemente fuerte

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El Banco Central mostró que Chile cuenta con una economía fuerte y que no ha manifestado signos de la desaceleración esperada en el país. En 2012, la inversión en construcción y el consumo en bienes durables han mantenido un fuerte ritmo de crecimiento.

La inversión extranjera se ha convertido, junto con las exportaciones, en uno de los ejes fundamentales de la economía chilena.

Las cifras de crecimiento son satisfactorias: 6.1% en 2010, 6.0% en 2011 y 5.5% en 2012 manifiestan un gran giro en la economía chilena respecto de la década anterior. Este repunte de la actividad ha generado un fuerte aumento del empleo, en un contexto de remuneraciones crecientes.

No obstante, siguen importantes aspectos a cuidar dada la pujanza de la economía. Las políticas macroeconómicas deben orientarse a evitar presiones de gasto adicionales, lo que define límites para la política monetaria y la necesidad de ajustar el gasto público. Una evolución continuada según las actuales tendencias arriesga presiones inflacionarias o una profundización del deterioro cambiario, que afecta la competitividad de muchos sectores productivos y expone a ajustes severos ante un deterioro en las condiciones externas.

La fortaleza económica no cambia el diagnóstico sobre las dificultades para sostener el crecimiento en el mediano plazo. La productividad de la economía creció rápidamente hasta 1998, para luego estancarse. De permanecer esta situación significa que el crecimiento económico futuro dependerá únicamente de los incrementos en empleo e inversión.

El empleo está limitado al aumento de la fuerza de trabajo, una cifra modesta. Y las oportunidades de inversión, sin crecimiento en productividad, serán también limitadas, salvo por oportunidades específicas derivadas de factores externos.

Ahora el país debe mirar a los grandes desafíos para recuperar la productividad creciente, como es el caso del sector energético, la baja participación de la población en la fuerza de trabajo y el fortalecimiento de un ambiente propicio para la innovación e inversión por parte de empresas hoy enfrentadas a una incertidumbre regulatoria, ambiental y tributaria.

La inversión extranjera ha tenido como principales países de origen EE.UU. y España. Mientras la inversión norteamericana se ha concentrado, fundamentalmente, en la minería del cobre, al igual que ha sucedido con las inversiones procedentes de Canadá, Reino Unido y Australia, la inversión española se ha diversificado mucho más, destacando el sector bancario, seguros, energía, infraestructuras y telecomunicaciones, entre otros.

Por fortuna, para las inversiones, la normativa se caracteriza por la igualdad de trato para agentes locales y extranjeros, el libre acceso a casi todos los sectores económicos y un Estado con políticas de regulación transparentes hacia la actividad de los inversores.

Además, para aquellos inversionistas que también están interesados en los países en donde se pueden formar empresas muy rápido, encontrarán que en Chile, estas se forman en 24 horas.

 Perspectivas a corto plazo

Chile será, con diferencia, el país que tendrá el crecimiento económico más fuerte de los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tanto este año como el próximo, gracias sobre todo al vigor de su demanda interna.

Según el informe semestral de la OCDE, el Producto Interior Bruto (PIB) de Chile aumentará en 2013 un 4,6 %, lo que supone una revisión al alza de tres décimas sobre la estimación de noviembre pasado.

La progresión se acelerará todavía más en 2014 (5,3 %), al calor de la recuperación de sus principales socios comerciales y de la mejora de las condiciones financieras globales.

Marta Walnut

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